A medida que se inicia la semana 31, tu bebé continuará creciendo a un ritmo realmente sorprendente. Con 39 cm de largo y 1, 700 kg ya no tiene suficiente espacio para pasearse de un lado a otro de tu útero o para juguetear con su cordón umbilical. Pero antes de que quedarse inmóvil por completo tendrá que hacer una última pirueta, en esta ocasión más necesaria; colocarse cabeza abajo. Debe terminar de prepararse, porque este es el momento que elige para adquirir la posición definitiva para el parto. La mayoría de las veces, y con suerte, con su cabecita hacia abajo y las nalgas situadas hacia arriba.

Dependiendo del tamaño del cuerpo del bebé y de su posición dentro del útero, éste se podrá situar a un nivel alto (con lo cual presionará tus pulmones) o bajo (donde presionará la pelvis). El bebé podrá encontrarse en una posición que te confiera un aspecto ancho o compacto, y tu abdomen podrá ser más o menos voluminoso que el de otras mujeres que se encuentren en el mismo momento del embarazo.

Para este momento del embarazo, el volumen del líquido amniótico habrá alcanzado sus niveles máximos. A medida que el bebé crezca, en el útero existirá menor cantidad de líquido y proporcionalmente el bebé tendrá mayor volumen, por lo que notarás considerables movimientos en tu cuerpo.

A medida que se acumule el tejido adiposo bajo la piel de tu bebé, su color cambiará de un rojo oscuro y transparente a un color rosado (incluso en los pequeños cuya piel al final será oscura) y translúcido.

Al término de esta semana de embarazo, la circunferencia cefálica del bebé habrá aumentado unos 10 mm, debido al rápido crecimiento cerebral.