Con casi un kilo de peso y 34 cm de largo, en este período será fundamental su desarrollo pulmonar. Sus movimientos respiratorios son cada vez menos desordenados. Sus bronquios se han ido dividiendo hasta formar finalmente el árbol bronquial, completamente ocupado por el líquido amniótico.
Su cerebro, inicia su última etapa de maduración; alrededor de las fibras nerviosas se forma una funda de protección: la mielina. Esta progresiva mielinización durará hasta los 3 años de vida de tu hijo y permitirá los avances motores sensoriales, psíquicos, etc.
Sus ojos ya serán sensibles a diversos niveles de luz y oscuridad, pero todavía no podrán detectar objetos. Dado que las ondas de luz del espectro visible transmiten la información visual hasta el cerebro del bebé, sus ojos se están preparando par la visión después del nacimiento.
A partir de ahora su cerebro podrá dirigir una respiración rítmica y controlar un poco la temperatura corporal.
Ahora la superficie de su piel será más lisa y tendrá un aspecto blanquecino a medida que se acumule tejido adiposo bajo la misma. La grasa que se acumula en el bebé es tejido adiposo blanco, no la grasa parda utilizada para la regulación de la temperatura en los meses previos del embarazo. La grasa blanca tiene propiedades aislantes y es una fuente de energía.










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